En ignoto lugar del firmamento
donde habitan las cósmicas esferas,
poblado por titánicas galaxias,
surcado por dinámicos cometas,
donde la nova gime su pulsante llanto
y cien mil soles brillando al alma inhiben,
en un Libro inmortal, por nadie hollado,
nuestros nombres se escriben.
Y un Ser de argenta estola y áureo nimbo
-¡que conoce la Gloria de los Cielos!-
se sobrecoge de emoción al verlo;
salmodia un cántico, y parte en raudo vuelo
por conocer que concedió el Eterno
la gloria majestuosa de saber que, en vida,
de los mortales, yo soy el más amado.
Y vos la más querida.
Rafael Antonio Solá
1 comentario:
Querido amigo:
Hoy vengo a leer y meditar en esta bella poesía que escribiste con tanto sentimiento.
Un abrazo.
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